Doble Jornada. Del Campo a la Casa

Es sabido por todos que la incorporación de las mujeres al mundo laboral en el ámbito agrícola constituye un fenómeno masivo y cada vez más creciente, especialmente en las labores de temporada. Esta situación genera en las empresas, en primer lugar, la necesidad de velar por el cumplimiento de una serie de obligaciones legales correlativas a los derechos laborales especialmente establecidos para las trabajadoras, como ocurre, por ejemplo, con las normas sobre no discriminación por razones de género, los procedimientos en caso de acoso sexual, el fuero maternal, la obligación de proporcionar sala cuna en las empresas que tengan contratadas 20 o más trabajadoras, el horario especial para alimentación de hijos menores, entre otros elementos contenidos en la legislación.

Sin perjuicio de ello, el fenómeno ya señalado puede ser apreciado también en forma proactiva, como se explica a continuación.

temporeraAunque las mujeres desempeñen labores remuneradas fuera del hogar, la gran mayoría de ellas deben seguir haciéndose cargo de las tareas domésticas, obligándose a vivir una verdadera “doble jornada”, que incide ciertamente en un gran desgaste físico y emocional. Se ha dicho que “muchas mujeres rurales trabajan hasta 16 horas diarias (60 ala semana) y en la mayoría de los casos sin un pago directo por su trabajo, ya sea en tareas domésticas, de agricultura, comercialización u otro tipo. En el caso de las temporeras, algunas investigaciones han estimado que realizan turnos de entre8 a17 horas, debiendo luego encargarse del las labores del hogar” (I.N.E., “La Mujer en la Agricultura Chilena, Resultados Censo Agropecuario 2007).

En nuestra experiencia con diversas empresas agrícolas, existe una fórmula que permite disminuir sensiblemente esta sobrecarga que sufren las trabajadoras agrícolas de temporada, la que además, ha resultado ampliamente satisfactoria para la productividad de la empresa: contratarlas en jornada parcial, comenzando temprano en la mañana, para que puedan retornar a su hogar en poco después del mediodía.

En efecto, con una jornada de 30 horas semanales, distribuidas de lunes a sábado con horario de ingreso a las 07:00 hrs. y de salida a las 12:30 hrs., hemos podido comprobar en terreno que las trabajadoras han mantenido, y en muchos casos aumentado, el rendimiento que tenían cuando se desempeñaban en jornada completa, especialmente motivadas por hecho de disponer de mayor tiempo para cumplir con sus labores del cuidado doméstico y familiar, además del agrado que resulta evitar desempeñarse en labores de campo en horarios de excesivo calor y radiación solar, lo cual también favorece las prácticas de protección ante la radiación ultravioleta.

En una encuesta sobre un numero importante de mujeres temporeras que están contratadas en un horario matinal de jornada parcial, sobre un 65% de las respuestas indicaban que ellas preferían ese trabajo sobre el ofrecido por otras empresas, especialmente por el horario, que les permitía retornar tempranamente al hogar.

En síntesis, en diversas tareas, es posible estructurar horarios de trabajo más apropiados a las trabajadoras dueñas de hogar, lo cual faclita también la insercion de muchas de ellas al mundo laboral y, junto con ello, mejorar sustancialmente los ingresos familiares.

(Artículo escrito por Manuel Saavedra Correa y Eduardo López Díaz, publicado en Revista Mundoagro, Marzo 2011).

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